La hipnosis como herramienta del psicoanalisis

Hipnosis

Tratamientos 

LA HIPNOSIS COMO HERRAMIENTA DEL PSICOANALISIS (resumida)

Leandro Darío Lazovic 

DOCTORADO EN HIPNOSIS CLASICA Y ERICKSONIANA

Academia Internacional de Hipnosis Clínica y Experimental (A.I.H.C.E.)
Presidente: Dr. Juan Carlos Naranjo Alcega
Buenos Aires
2014

LA HIPNOSIS COMO HERRAMIENTA DEL PSICOANALISIS
Leandro Darío Lazovic



Tesis presentada como requisito parcial para optar al grado de:
Doctorado en Hipnosis Clasica y Ericksoniana

SÍNTESIS

La presente tesis plantea cómo la hipnosis ha llegado a convertirse en una inexorable y eficaz herramienta para los tratamientos de las patologías mentales, tanto psíquicas como psicosomáticas, a favor del psicoanálisis.
Las conclusiones aportadas por Freud respecto a la aplicación de la hipnosis en el campo de los tratamientos psicoanalíticos la llevaron a un fracaso en el campo médico para ser un espectáculo circense social. Asimismo, las contribuciones entre mutuas disciplinas expandieron las fronteras de la salud mental y sus respectivas terapéuticas.
La incorporación de la hipnosis como herramienta dentro del campo psicoanalítico, permite no sólo resolver y deducir en breves sesiones, mediante regresiones, la etiología del trauma en cuestión, sino que además, permite reorientar el patrón conductual del paciente a través de sugestiones post-hipnóticas y su seguimiento psicoanalítico. La regresión a vidas pasadas permite revivir simbólicamente los acontecimientos reprimidos o censurados de la consciencia y darles el tratamiento adecuado; lo cual contribuye que aquellas representaciones que se han intentado olvidar se hagan conscientes y que el paciente se autoabastezca de nuevos recursos.




INDICE

Página
SINTESIS……………………………………………………………………………..…….5
ÍNDICE……………………………………………………………………………………..6
INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………….8

CAPITULO 1: El surgimiento de una herramienta a favor de la psicoterapia…...….13
1.1. Sugestión natural…………………………………………………………………........13
1.2. Del fluido magnético al hipnotismo…………………………………..….…14
1.3. Los primeros pasos de Freud con la hipnosis…………………………………….……15
1.4. Freud y el abandono de la hipnosis……………………………………………………19
CAPÍTULO 2: Contribuciones al campo psicoanalítico…………………….…………22
2.1. El papel de la sugestión en la terapéutica………………………………………..…….22
2.2. Hipnosis Vs. Psicoanálisis………………………………………………..…...………22
2.3. Regresiones a vidas pasadas y la interpretación de los sueños………………………..25
CAPITULO 3: En vista de las patologías modernas……………………….……….…..27
3.1. ¿Qué lugar ocupa la hipnosis en el psicoanálisis?......................................................27
3.2. Reconocimiento y procedimiento hipnótico……………………………………….…28
CONCLUSIÓN……………………………………………………………………………30
Bibliografía……………………………….……………………………………………….32


INTRODUCCIÓN


En estos tiempos la rapidez y la velocidad parecerían que juegan un papel importantísimo para la sobrevivencia. De forma paralela, las patologías mentales acompañan el ritmo de vida de la sociedad moderna: ataques de pánico, angustias, trastornos generalizados, etc.; son sólo algunas de las tantas patologías que se adquieren rápido y se curan rápido. Por tal razón, el psicoanálisis debe incorporar a su metodología cotidiana la utilización de la hipnosis, como forma de dar una solución rápida y eficaz al conflicto.

Comunicación directa con el inconsciente por medio de la hipnosis y el psicoanálisis
A pesar de las descalificaciones de ambas disciplinas y de los mitos populares que subyacen principalmente con la hipnosis, señalada ésta última como manipuladora y como un estado de sueño inconsciente, en la que el sujeto hipnotizado está bajo las ordenes malintencionadas del hipnotizador; a pesar de todas estas creencias erróneas concernientes a la hipnosis y al psicoanálisis como seudo ciencia, veremos los grandes beneficios y avances que aportan ambas disciplinas, en conjunto, a todas las patologías tanto somáticas, psíquicas como espirituales que la sociedad moderna conlleva a diario.
Cuando hablamos de hipnosis, al considerar algunos aspectos históricos, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que es tan antigua como el hombre. Nos situamos en el testimonio más antiguo, ubicado en el Museo Británico, denominado el “Manuscrito de Ebers”. Los egipcios han utilizado métodos de sugestión verbal y de impresión sensorial con el fin de curar el dolor y profetizar las victorias o no de las guerras. También, en la India los Vedas hace 5.000 años a.C, descubrieron un estado de consciencia superior al que denominaron “Shamadi”, que es similar al estado de trance hipnótico. En Grecia (4.000 años a. C.) utilizaban una especie de sueño cuyas propiedades eran curativas.
La hipnosis se define como un estado de consciencia expandida y focalizada, en donde la sugestión y el monto de credibilidad de la misma, hace que el sujeto entre en diferentes estadios de trance hipnótico.
Se compone con una serie de instrucciones y de sugestiones preliminares. Si las sugestiones son sugeridas por el hipnotizador se denomina hetero hipnosis –criterio adoptado por Bernheim-, en cambio, si uno mismo se sugestiona se denomina auto hipnosis –criterio adoptado por Coué-.
Al incorporar la hipnosis a un acontecimiento terapéutico lo hacemos a través de la hipnoterapia o hipnoanalisis, que es la forma en la que se anexa esta técnica con el psicoanálisis.
Ahora bien, al hablar del psicoanálisis nos referimos a Sigmund Freud como el mayor descubridor del inconsciente y quien postuló el deseo sexual como la motivación de la libido primaria de la vida humana. A más, para ahondar en las capas más profundas de la consciencia, desarrolló las técnicas terapéuticas de “asociación libre”, la teoría de la transferencia en la relación terapéutica y la interpretación de los sueños. Si bien se consideraba un mal hipnotizador sus fundamentos y teorías estaban constituyendo los cimientos para la hipnosis clínica moderna. Nuestros deseos primarios –inconscientes- son la vida y la muerte; la forma en que se van desarrollando en nosotros dará salud o enfermedad a nuestra mente y por ende se manifestará en nuestra personalidad.

Objetivo general:
Vincular ambas disciplinas en la praxis terapéutica. Indagando en la obra de Freud ¿qué lugar ocupó la hipnosis en la construcción de su teoría? Asimismo exponer algunos momentos en los cuales utilizó dicho método terapéutico.
Lo novedoso seria poder amalgamar ambas técnicas; la hipnosis fue utilizada por Jean M. Charcot en La Salpetriere de Paris y Freud se dirigió hasta allí para indagar su aplicación. El uso de la hipnosis era sólo en pacientes con cuadros de histeria, enfermedad que los médicos desconocían su etiología pero, según mencionó Charcot, era una experiencia similar al trance hipnótico. Posteriormente, Freud utiliza dicha técnica en Autria sin mayores logros, por lo que decide abandonarla y sustituirla por la evocación en estado de vigilia de los recuerdos expresados por medio de la palabra, es decir, por la “asociación libre”. Así, con el advenimiento del psicoanálisis, la hipnosis como herramienta clínica tuvo desprestigios, cayendo en un fracaso; la hipnosis se transforma de esta forma en espectáculos de circos y televisivos, que dieron por resultado los mitos populares sobre esta valiosa herramienta.
Lo que sostengo es que tanto el psicoanálisis como la hipnosis tienen la misma forma de tratar al paciente. Freud sentaba al sujeto en el diván, con la mirada hacia el techo, mientras permanecía atrás asociando las ideas: En varias ocasiones el paciente se remonta a su infancia, trayendo las representaciones traumáticas que derivaron en angustias: mientras que en la hipnosis clínica lo llevamos a su infancia para que nos diga que está pasando allí y reparar a su –yo niño- mediante la cura del perdón. Con ambos métodos los procedimientos son iguales, tanto la postura adoptada del paciente, como la del terapeuta y, la sugestión es la línea por la que circulan.

La hipnosis clínica como terapia ilimitada
Ahora bien, cuando hablamos del psicoanálisis nos referimos a la búsqueda de las representaciones u hechos traumáticos que ha vivido el paciente, los cuales le causan la neurosis. En cambio, cuando hacemos una regresión hipnótica con la metodología correspondiente nos trasladamos al pasado del paciente, en donde éste último revive esos momentos traumáticos, y al no poder responder ante tal situación, se producen los síntomas correspondientes. En consecuencia, su –Yo niño- queda desligado de su –yo adulto-, viviendo una vida paralela y, ante una determinada situación que despierte su atención, manifestara sus quejas y reproches como cualquier otro niño.
La regresión, según manifiesta Freud, hace que el paciente pueda ir a buscar aquellas situaciones que han sido reprimidas, como objeto de olvido, las que tendrán su desenvolvimiento en emociones negativas, conllevando luego los síntomas de angustia, depresión, etc.

Objetivo específico:
Con el fin de llegar al objetivo general de la presente tesis, formulare las siguientes preguntas como fundamento de la investigación: ¿Cuál era la relación de Freud con dicha herramienta terapéutica? ¿Cuál fue el motivo por el cual abandona la hipnosis y por cual o cuales métodos la sustituyo? Y ¿cómo llegó a establecer el psicoanálisis utilizando como cimiento a la hipnosis?
Se pretende ahondar en el surgimiento de la hipnosis, desde sus primeros indicios hasta el día de hoy y como fue desarrollando nuevos caminos hasta convertirse de alguna u otra manera en el psicoanálisis freudiano.











CAPÍTULO 1
EL SURGIMIENTO DE UNA HERRAMIENTA A FAVOR DE LA PSICOTERAPIA


1.1 Sugestión natural
Desde los remotos tiempos de la creación del hombre, la comunicación jugaba un papel fundamental para la sobrevivencia. Es así, como los egipcios nos han plasmado en las escrituras jeroglíficas formas de comunicación sugestiva, por medio de la cual podían curar el dolor y profetizar las victorias o no de las guerras. Otra referencia histórica la encontramos en la India hace unos 5.000 a. C; los Vedas descubrieron un estado de consciencia superior al que denominaron “Shamadi”, que es similar al estado de trance en la que el cuerpo permanece relajado y la atención se concentra en la respiración. En Grecia, hace unos 4.000 a. C, utilizaban una especie de sueño cuyas propiedades eran curativas, lo usaban principalmente en sacramentos y ceremonias.
Hay que considerar que en aquellos tiempos el rapport era total, al no existir el concepto ni los prejuicios acerca de la hipnosis que con el transcurso del tiempo y los avances se hizo menos inteligible entre los mismos médicos que la utilizaban; la comunicación natural generaba y suscitaba una sugestión por si sola.
Las curas de enfermedades eran asociadas por lo general a “milagros divinos” y no a la sugestión evocada por el curandero, el faquir, o los chamanes. Las vibraciones producidas por la voz, ya tenían su origen en las escrituras sagradas de diversas religiones. La palabra tiene poder, energía, en ocasiones, se la utilizo para levitar enormes megalitos, según cuentas las leyendas.

1.2 Del fluido magnético al hipnotismo
Franz Anton Mesmer, postuló que existe cierto fluido magnético presente en todos los seres vivos al que denominó “magnetismo animal”, y canalizándolo adecuadamente actúa como un agente terapéutico. Al no tener aceptación entre los investigadores y científicos de la época, quienes decían que el paciente sólo estaba bajo el influjo del operador, el “magnetismo animal” quedo despojado durante un largo periodo.
Puységur en Francia, retoma las ideas de Mesmer acerca del magnetismo y tras varios intentos en su actividad descubre en sus pacientes un estado desconocido hasta el momento al que denomino “sonambulismo”.
James Braid, neurocirujano escocés, entusiasmado por las demostraciones de Charles Lafontaine sobre el “mesmerismo”, desarrolló una técnica moderna de terapia a la que erróneamente denomino como “hipnosis” –hip-nos: sueño, sis: estado-. El método más eficiente para inducirlo consistía en fijar la mirada en un objeto brillante en movimiento a pocos centímetros de los ojos. Braid observó que la reacción fisiológica que propiciaba el estado de hipnosis era una sobre-excitación –parálisis palpebral- de los músculos del ojo lograda mediante una fuerte concentración de la atención.
A partir de los trabajos publicados por Braid, el mesmerismo y la hipnosis se bifurcan, tomando diversos rumbos. Rechazó la idea de Franz Mesmer sobre los fluidos magnéticos como desencadenantes del fenómeno de hipnosis, porque cualquiera podría producírselo a sí mismo siguiendo las reglas que él había desarrollado. La hipnosis de esta manera quedó bajo el dominio de los hipnotizadores de espectáculo, quienes la mantuvieron viva hasta el presente; el magnetismo quedó bajo el concepto de “magia divina” adjudicándolo a los curanderos, chamanes, sanadores, etc.
1.3. Los primeros pasos de Freud con la hipnosis
En los inicios de su obra, Freud dedicó gran parte de su atención al estudio del hipnotismo y la sugestión. Es posible buscar con cierto detalle la experiencia clínica de Freud con el hipnotismo.
Al momento de establecerse en Viena como especialista en enfermedades nerviosas, intentó emplear varias técnicas para el tratamiento de las neurosis, como la terapia eléctrica, la hidroterapia y las curas de reposo, pero sin embargo, fue comprobando que todos esos tratamientos no daban los resultados esperados, lo cual tuvo que recurrir nuevamente al hipnotismo.
Freud relata en una de sus obras que en la Escuela de Nancy utilizaban la sugestión hipnótica o la sugestión sin hipnotismo con fines terapéuticos obteniendo asombrosos resultados, explica: “Todas estas circunstancias me llevaron a hacer de la sugestión hipnótica mi principal herramienta de trabajo (…) durante mis primeros años de actividad médica”.
La escuela de Nancy, contrariamente a la de Charcot, en especial Liébault y su preferencia al hipnotismo, se alineaba mucho más en la tradición de los curadores carismáticos. Para ellos, cada uno de sus propios y considerables éxitos terapéuticos se debía simplemente a la sugestión. A fines de 1887, Freud se estaba convirtiendo en un entusiasta de los tratamientos eficientes de la sugestión hipnótica.
En el año 1888-1889 Freud indica: “En (…) este libro se demuestra que el uso de la sugestión hipnótica dota al médico con un poderoso método terapéutico, que parece ser, en efecto, el más adecuado para combatir ciertos trastornos nerviosos y el más adaptado a su mecanismo”. Y añade: “…tanto la hipnosis como la sugestión hipnótica pueden ser aplicadas, no solo en casos de histeria y en los neurópatas graves, sino también en la mayoría de las personas sanas…”.
Lo cual vemos su corrección a lo formulado por Charcot, quien menciona que la hipnosis sólo era aplicable a mujeres histéricas. Freud desmiente esta teoría explicando que todas las personas, sin juzgar por su sexo, son sugestionables y pueden ser tratadas por medio de la hipnosis.
Sin lugar a duda, su foco de investigación era la sugestión hipnótica, sin embargo, en una de sus obras sostiene que: “desde un principio me serví del hipnotismo para un fin distinto del de la sugestión hipnótica” Con esto apuntaba al método de Breuer, quién empleaba el hipnotismo para hallar el origen de los síntomas histéricos.
Al respecto Freud cuenta que conoció al Dr. Breuer en el laboratorio de Brucke y que de allí en más entablo una gran amistad y simpatía. Breuer le informo sobre un caso de histeria, llevado a cabo por él, al cual pudo penetrar profundamente en la conducta y significación de los síntomas histéricos, pudo hallar la verdadera etiología. Posteriormente, cuando Freud regresa a Viena se reúne con Breuer para que éste le dé detalles del caso. El historial clínico de ésta paciente aparece expuesto en la obra “Estudios sobre la histeria, que en 1895 publican Freud y Breuer, conjuntamente.
Se trataba de una paciente de veintiún años de edad a la que Breuer llamó Ana O. Una joven inteligente que estuvo enferma más de dos años, en los cuales presentaba problemas físicos y psíquicos. La chica había enfermado cuando se hallaba cuidando a su padre en un estado muy grave, el cual le produjo su muerte.
Entre otros síntomas, la joven, presentaba una parálisis rígida y anestesia de la pierna y brazo derecho; anestesia que atacaba, en ocasiones, a los miembros opuestos. También tenía problemas en el movimiento de los ojos y en la visión. Tenía problemas para mantener la cabeza alzada, repugnancia a los alimentos y durante varias semanas tuvo imposibilidad de beber a pesar de una vehemente sed. Tenía dificultad para expresarse y llegó a perder la capacidad de hablar y entender su lengua materna. Además estados de enajenación, delirio y alteración de toda su personalidad. Síntomas característicos de la histeria, dice Freud, por lo tanto no se trataba de ninguna dolencia orgánica.
Breuer, hipnotizaba a la paciente para que esta refiriera las causas de sus dolencias y provocar la desaparición de las mismas. En una de sus obras titulada como “Autografía” Freud diserta que Breuer creyó que podía curar a su paciente de los males que la aquejaban, a partir de observar que los síntomas cesaban cuando la paciente los podía poner en palabras. De este descubrimiento dedujo Breuer un método terapéutico al que denomino “método catártico”. El cual lo realizaba llevando a la joven a un estado de sueño hipnótico, y una vez alcanzado dicho estado, la hacía relatar lo que en aquellos instantes avasallaba su ánimo.
Finalmente, la paciente de Breuer se cura y no volvió a experimentar perturbación alguna del orden histérico, habiéndose demostrado luego capaz de importantes rendimientos intelectuales.
Freud comienza a especular si se podía generalizar y aplicar el método catártico de Breuer a otras pacientes. Freud dice: “Cuando, bastantes años después, comencé yo a emplear el método investigativo de Breuer con mis propios enfermos, obtuve resultados que coincidieron en un todo con los suyos.
Mientras tanto el interés de Freud por la sugestión hipnótica continuó, su traducción del libro de Bernheim fue publicada en 1889 año en el cual visita algunas semanas a Bernheim y a Liébault en Nancy por el deseo de perfeccionar su técnica, ya que no se consideraba un gran hipnotizador, o bien descubrió ciertas limitaciones inherentes a la técnica. Pues entonces, Freud relata que a una paciente a la que no había logrado poner en hipnosis profunda la convenció para que se reuniera con él en Nancy. “Por medio de la sugestión hipnótica conseguí procurarle una existencia soportable, logrando extraerla de su miserable estado.” Pero la paciente, pasado un tiempo, volvió a tener una recaída, lo que llevo a pensar a Freud en que no había podido llevarla a un estado profundo de hipnosis. De forma similar, tampoco Bernheim tuvo triunfo con ella, y le confesó a Freud que sólo lograba grandes éxitos con sus pacientes de hospital, pero no en su práctica privada.
Por una parte, los grandes descubrimientos de la hipnosis, los de Charcot y Bernheim, se hicieron en los hospitales. Trasladar la hipnosis a la práctica médica privada de Viena fue como trasplantarlo del teatro a estudiantes de medicina y a un vasto público, a un mundo privado en el que las principales expectativas, tanto del médico como del paciente, no eran ni el ansia de melodrama ni una recompensa por la obediencia servil, sino más bien una hostilidad escéptica y un pesimismo terapéutico.

1.4. Freud y el abandono de la hipnosis
Freud en una de sus obras comenta que prescindió determinar el grado de profundidad de la hipnosis en sus pacientes, ya que tales tentativas despertaban las resistencias de éstos, disminuyendo aquellas la cofinancia hacia Freud. Por otro lado comenta: “me fatigaba ya oír, en los casos de hipnotismo poco profunda, que a mi mandato “Va usted a dormir. Duerma usted”, contestaba el sujeto: “No me duermo, doctor”, y tener entonces que entrar en un distingo demasiado sutil, repicando: “No me refiero al sueño corriente, sino a la hipnosis. Fíjese bien. Está usted hipnotizado. No puede usted abrir los ojos etcétera. Además no necesito que duerma”, etc.” Freud
Muchos años más tarde, Freud concluyo así su postura:
“(…) el hipnotismo se me hizo pronto enfadoso, por constituir un medio auxiliar en extremo inseguro, por decirlo así místico (…) a pesar de grandes esfuerzos, no lograba sumir en estado hipnótico más que a una mínima parte de mis enfermos, decidí prescindir del hipnotismo y hacer independiente de él el tratamiento catártico.”
Pero en 1892 todavía no había llegado el momento para su abandono definitivo; utilizaba la hipnosis, no sólo como complemento del método catártico, sino la empleaba como una sugestión por si sola, y a fines de ese año dio a conocer un historial clínico sobre un caso de ésta índole que tuvo particular éxito. Se trata de un caso de curación obtenida mediante la sugestión hipnótica a una mujer de entre veinte y treinta años de edad, que conocía desde niña, pero que, -comenta Freud- no había dado nunca una ”impresión de nerviosismo”. Era el caso de una mujer que acababa de dar a luz y que, a pesar de los intentos reiterados, no había podido amamantar al niño. Este era su segundo parto; pero, ya en el nacimiento de su primer hijo había tenido dificultades con la lactancia, al no poder amamantarlo y, luego de transcurridos catorce días y continuar el fracaso debieron buscar una nodriza para evitar poner en peligro la salud del niño y la de la madre, la cual presentaba diversos síntomas, entre ellos, pérdida de apetito, fuertes dolores en los pechos, náuseas e insomnio. Síntomas que desaparecieron rápidamente una vez que el niño fue amamantado por la sustituta. Al respecto, Freud dice: “… de esta primera tentativa de lactancia no puedo informar como “El nacimiento de su segundo hijo ocurrió tres años después de haber nacido el primero y la mujer tuvo la misma imposibilidad de amamantar, pero, presentaba síntomas más severos que la primera vez: vomitaba todo lo que comía, no podía dormir y estaba muy deprimida debido a los fallidos intentos por darle de mamar a la criatura. Tan grave era la situación que, transcurridos cuatro días, sus médicos de cabecera Breuer y Lott decidieron aconsejar la sugestión hipnótica y para ello recurrieron a Freud.”
Freud luego de revisar a la paciente, le dice: “No tenga usted miedo; será usted una excelente nodriza y el niño se criará divinamente (…) al despertarla mostró una total amnesia con respecto a lo sucedido durante la hipnosis.” Pero los efectos duraron poco, y al día siguiente le aparecieron otra vez los síntomas, por lo que Freud tuvo que hipnotizarla nuevamente, ésta vez con éxito; los síntomas desaparecieron y la mujer pudo amamantar al niño durante ocho meses. En este momento Freud anotó: “Únicamente hube de encontrar incomprensible e irritante que nadie de la familia volviera a hablarme del buen resultado obtenido con mi intervención.” Un año después con el nacimiento de su tercer hijo la mujer presento nuevamente las mismas complicaciones. Freud la hipnotizó una primera vez infructuosamente pero en una segunda oportunidad con éxito terapéutico. En esta oportunidad la paciente le confesó a Freud su desagradecido proceder del año anterior “Me daba vergüenza (…) reconocer que el hipnotismo conseguía lo que toda mi fuerza de voluntad no era suficiente a lograr.” No hipnosis que Freud publicó.
Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que creara un procedimiento para producir los efectos de la sugestión sin necesidad de poner al paciente en estado de hipnosis. “No pudiendo variar a mi arbitrio el estado psíquico de la mayoría de mis pacientes, me propuse trabajar hallándose estos en estado normal (…)”. Primero sustituyó el dormir hipnótico por lo que denominó “estado de concentración”.






CAPITULO 2
CONTRIBUCIONES AL CAMPO PSICOANALITICO

2.1. El papel de la sugestión en la terapéutica
Las contribuciones de la hipnosis al psicoanálisis merece sus consideraciones, ya que si bien Freud rechazo esta técnica milenaria obtuvo de ella grandes logros para la constitución de lo que más tarde denominó la técnica de “asociación libre”; la comunicación otorgada del paciente hacia su operador es espontanea, sin análisis ni cuestionamientos, lo que desencadena a consecuencia el afloramiento gradual del inconsciente, venciendo las resistencias ofrecidas por la consciencia. Al hallar el núcleo patógeno del centro de la espiral se produce una catarsis, pero también se puede producir de forma espontánea, desligada del trauma inicial. Algo similar tenemos en la hipnosis, a medida que se va estableciendo el rapport previo a la inducción, se le sugiere no analizar ni cuestionar lo que le surja en su memoria, con el fin de hallar las huellas mnémicas sin resistencias ni bloqueo alguno. La abreaccion puede ser provocada en el transcurso de la psicoterapia, especialmente bajo hipnosis, lo que da lugar a una catarsis.
Lo que tienen en común la hipnosis y el método propuesto por Freud, es ni más ni menos que la sugestión. Esta última desempeña un papel importantísimo en el transcurso de la terapia, ya que puede determinar su eficacia o no, es decir, sin una base en la sugestión el tratamiento psicoanalítico no es posible. La sugestión es imprescindible para establecer y desarrollar la relación analítica y el proceso analítico.
La sugestión es una forma de influencia psíquica que una persona ejerce sobre otra.
Sintetizando la definición de Bibring (1954), se trata de la inducción de diversos procesos mentales (ideas, emociones, acciones, etc.) por parte de un sujeto situado en una posición de autoridad, en otro situado en una posición de dependencia, "al margen o con exclusión del pensamiento racional crítico (realista) del segundo".
El estudio de la sugestión parece haber recibido en Freud un gran impulso en sus investigaciones sobre la hipnosis. Posteriormente tras el abandono de esta técnica, la sugestión ha sido la base de sus formulaciones sobre el método de “asociación libre”.

2.2. Hipnosis vs. Psicoanálisis
Freud a pesar de sus comentarios negativos acerca de su condición como hipnotizador, era un precursor y especialista en la praxis terapéutica, habiendo realizado contribuciones muy relevantes.
Asimismo utilizó la hipnosis hasta que la reemplazo por el método psicoanalítico. Es preciso aclarar que su inicial contacto con ella se produce al ver a un hipnotizador de teatro llamado Carl Hansen (1833-1897), quien actuaba de forma similar al “mesmerismo”.
Posteriormente, utilizó la hipnosis como método terapéutico durante sus primeros diez años de actividad profesional, desde 1886 hasta 1896.
Freud, quien fue el primero en proponer que la hipnosis posibilita el acceso al inconsciente, sustituyó la regresión hipnótica por la evocación en estado de vigilia de los recuerdos expresados por medio de la palabra (cuya asociación libre interpreta el psicoanalista) como un procedimiento liberador del inconsciente. La práctica de la hipnosis, y especialmente de la regresión, permite a Freud descubrir el psicoanálisis. Por tanto, la regresión hipnótica de Breuer al evolucionar, por obra de Freud, hacia la asociación libre sin trance se había transformado en psicoanálisis.
Según menciona Chauchard: La diferencia entre hipnosis y psicoanálisis es que “con el psicoanálisis se explora el inconsciente evocándolo; por el contrario, con el hipnotismo se le evoca sumiendo al sujeto en una inconsciencia relativa”
Ambas disciplinas son inexorablemente necesarias para poder cumplimentar de forma eficiente y rápida la terapéutica aplicada a las patologías mentales y psicosomáticas modernas. El psicoanálisis debe reforzar y reorientar los patrones conductuales del paciente, mientras que la hipnosis se encargara de desenredar los nudos de la consciencia, hasta llegar a la etiología del trauma y liberarlo.
Por tanto, el psicoanálisis y la hipnosis no se deben enfrentar como disciplinas aisladas, sino que debe existir un campo teórico de investigación que permita trabajar en conjunto, más allá de las discusiones concernientes acerca de cuál método es el más adecuado y cual el triunfador. Lo que necesita la sociedad moderna, pese a las consecuencias de los avances científicos -como ser la radiofrecuencia, los tóxicos, entre muchos otros- que llevan a la misma a un impulso compulsivo emocional y de los factores socio-económicos que les afectan sobremanera, es una solución acorde a su nivel de vida, en definitiva, rápida y eficiente.
No hace falta ser psicólogo o profesional de la salud mental para darse cuenta que los pacientes, en la sociedad actual en la que estamos inmersos, no terminan un tratamiento completo o por lo menos son muy pocos los que, con esfuerzo de voluntad y dinero, llegan a terminarlo. Y muchos lo que desacreditan a las terapias psicoanalíticas por su solución a largo plazo. Reiterando el objetivo principal de la presente tesis, es necesario dar soluciones rápidas y precisas a las patologías físicas, como mentales de la sociedad moderna.

2.3. Regresión a vidas pasadas y la interpretación de los sueños
Cuando se habla de una regresión a vidas pasadas se está hablando de “analogías simbólicas”, es decir, la mente inconsciente del hipnotizado plantea resolver sus conflictos a través de la formación de metáforas, pero a diferencia de una alucinación, es una alucinosis, por la cual el sentido de identidad y la noción de la realidad siempre están presentes. En cambio, en una alucinación se produce una desconexión con la realidad. En este sentido, al igual que en la formación de los sueños descripta por Freud, los mismos provocan un desplazamiento, es decir, la intensidad de una representación puede desprenderse de esta para pasar a otras representaciones poco interesantes, las regresiones a vidas pasadas desplazan el conflicto original a una forma metafórica de resolución de los mismos, aportando al paciente diversos recursos, a más, que al revivir su propia muerte de su vida anterior, pierde el miedo a la perdida de familiares y de sí mismo.
Las regresiones a vidas pasadas sólo son necesarias en el caso de no haber podido hallar una solución al conflicto por otros medios, y al existir un bloqueo en la consciencia del paciente, es ahí donde nos chocamos contra un paredón y debemos recurrir a las formas metafóricas de solución del conflicto original.
De forma similar a las regresiones a vidas pasadas, el “contenido latente” del sueño normal es disfrazado por imágenes desprovistas, en algunos casos, de sentido para el soñante. Allí, se produce una “condensación”, es decir, una representación o imagen pueden significar muchos deseos inconscientes del sujeto, que por medio de su “contenido manifiesto” se pueden interpretar.





















CAPITULO 3
EN VISTA DE LAS PATOLOGIAS MODERNAS

3.1. ¿Qué lugar ocupa la hipnosis en el psicoanálisis?

Para el psicoanálisis la hipnosis, por un lado, es un estado modificado de conciencia producido por la sugestión del hipnotizador. Por otro, es una regresión infantil provocada que pone al sujeto en situación transferencial.
“La teoría psicoanalítica sugiere que la hipnosis es un estado de regresión parcial. La hipnosis causa una regresión en el proceso de pensamiento hacia una etapa más infantil donde las fantasías y las alucinaciones durante la hipnosis son indicaciones de un modo primitivo de pensar no censurado por niveles superiores de control” (Hawkins, 1998, p. 16).
Es decir, observándolo desde la perspectiva psicoanalítica, el hipnotizador simboliza el personaje ideal que a veces actúa como un padre autoritario (hipnosis imperativa) o como madre comprensiva (hipnosis permisiva), pero de cualquier forma el hipnotizado, por la regresión en que la hipnosis consiste, está en un estado de identificación que suele implicar una “dependencia infantilizada” relacionada con la impronta filial.

Se ha especulado mucho sobre las razones que llevaron a Freud al abandono de la hipnosis. Parece ser que en algún lugar señaló que no era un buen hipnotizador. Cualquier psicoanalista sabe del carácter ambiguo de determinadas expresiones fundamentalmente relacionadas con los pares de opuestos; además, en función del contexto, una negación puede encubrir una afirmación. Por otra parte, Freud era muy dado a construir frases iniciadas con “negaciones relativas” del tipo “lamentablemente no podemos dedicar aquí el tiempo necesario a este problema, pero (…)”. Cuesta mucho creer que una persona dotada de un indiscutible talento y capacidad de observación psicológica y que, además, ha estado con los mejores maestros, fuera un “mal hipnotizador”. Su trabajo “Hipnosis” (1891), más bien prueba lo contrario.
Lo cierto es que Freud estuvo muy preocupado, como puede comprobarse en su obra, por el alcance libidinal del rapport, ya que “insistió mucho sobre el aspecto erótico de la relación hipnótica, afirmando que ésta consiste en el abandono amoroso total, a excepción de cualquier satisfacción sexual” (De Liguori, 1973 p. 21)
Y en 1896 rechazó el ritual de inducción en calidad de innecesario y por fomentar con demasiada frecuencia insinuaciones no deseadas y de carácter amoroso por parte de los pacientes (la teoría de la hipnosis como una relación erotizada y dependiente)” (Hawkins, 1998, p. 16). La hipnosis sería una relación libidinal en el metalenguaje. Su preocupación la trasladará posteriormente a la práctica psicoanalítica, previniendo insistentemente a futuros discípulos sobre los riesgos de una transferencia no controlada.
En su “Presentación autobiográfica” (1925), Freud relata cómo al sacar a una paciente del trance hipnótico, ésta “en un estado de amor de transferencia”, le llevo las manos al cuello, y continua: “me mantuve lo bastante sereno, y creí haber aprendido la naturaleza del elemento místico que operaba tras la hipnosis. Para eliminarlo o, al menos, aislarlo debía abandonar esta última”.
A partir de ese momento Freud renuncia a la práctica de la hipnosis terapéutica, pero mantiene elementos de ella en su teoría y praxis posterior. Al fundamentar la existencia del inconsciente, lo hace a través de la sugestión, técnica principal de la hipnosis.

3.2. Reconocimiento y procedimiento hipnótico
La inducción hipnótica se realiza por medio de relajación, y técnicas de respiración análogas a las del yoga. El sujeto permanece de pie o sentado, mientras se le desvía la atención. Las sugestiones formuladas al paciente hacen que éste incremente la veracidad de las afirmaciones.
Freud era habitual que se indujese estando el paciente tumbado. Por esa razón se conserva y traslada la postura de inducción hipnótica al diván del psicoanalista:
“Mantengo el consejo de hacer que el enfermo se acueste sobre un diván mientras uno se sienta detrás, de modo que él no lo vea. Esta escenografía tiene un sentido histórico: es el resto del tratamiento hipnótico a partir del cual se desarrolló el psicoanálisis”.
Freud, en su cita, reconoce la relación causal que une al hipnotismo con el psicoanálisis. Ese reconocimiento se reitera en “Recordar repetir y reelaborar” (1914):
“Hay que agradecer siempre a la vieja técnica hipnótica que nos exhibiera ciertos procesos psíquicos del análisis en su aislamiento y esquematización. Sólo en virtud de ello pudimos cobrar la osadía de crear nosotros mismos situaciones complejas en la cura analítica, y mantenerlas transparentes”. También en las Conferencias de introducción (1917), cuando dice refiriéndose a la hipnosis: “Nosotros, los psicoanalistas, tenemos derecho a proclamarnos sus legítimos herederos, y no olvidamos todo el estímulo y todo el esclarecimiento teórico que le debemos”. Con lo expuesto queda bosquejado que el psicoanálisis nace como consecuencia de la hipnosis, y la deuda, reconocida por el propio Freud, de aquél para con ésta.



CONCLUSION

En conclusión, el estudio detallado de la obra de Freud nos permite comprobar que aunque comienza practicando la hipnosis con la regresión y la catarsis hasta entonces conocidas, pasa posteriormente al manejo de técnicas de inducción rápida por signo-señal, disociación, órdenes post-hipnóticas con utilización terapéutica de la amnesia, analgesia, hipnosis fraccionada, sugestión, etc. Se adelantó o manejó métodos con parecido notable a la actual hipnosis ericksoniana, hipnosis conversacional, e hipnosis despierta. Parece utilizar prácticas de neo disociación similares a la del “observador oculto”, y elige selectivamente las vías sensoriales dominantes de acceso sugestivo.
Estas aportaciones y estrategias demuestran la gran relación que el fundador del psicoanálisis tuvo con la hipnosis, y nos permite sostener que no sólo era un estudioso y conocedor teórico, sino un precursor y especialista en la praxis hipnótica, habiendo realizado contribuciones muy relevantes, rescatadas en la presente tesis, que han quedado oscurecidas por el desarrollo posterior del psicoanálisis.
Las patologías mentales parecerían que están varios pasos adelantados a las soluciones provistas por la medicina y sus métodos terapéuticos, en muchos casos, poco eficientes. En la psiquiatría al brindar drogas con el fin de sedar o bloquear las emociones excitantes, no hacen más que seguir ocultando por efecto placebo, la verdadera etiología de la psicosis o neurosis. Por otro lado, pacientes con cuadros graves de esquizofrenia o epilepsia, a los que la psicoterapia no puede acceder de manera simple, es necesaria la intervención psiquiátrica, pero no justifica la curación o la solución de la enfermedad.
La hipnosis produce una remisión espontanea de los síntomas, tanto en pacientes oncológicos, como para aquellos que sufren fibromialgia, trastornos de la personalidad, depresión, etc. Sus fronteras terapéuticas no tienen límites, y está en pleno desarrollo: enfermedades quizás, insospechadas para curar a través de la hipnosis, pueden ser removidas definitivamente o no, por esta valiosa herramienta a favor del psicoanálisis.
La hipnosis como herramienta del psicoanálisis merece un campo de investigación teórico y practico más amplio, y sobre todo, desmitificar a ésta herramienta de su concepción errónea va a permitir mejorar notablemente el rapport entre el operador y el sujeto, dando a la sugestión una rápida veracidad. Posteriormente el camino que lleve a la solución del trauma o conflicto emocional o físico, no será del todo difícil. 


Bibliografía

Diccionario de psicoanálisis. Jean, Laplanche. PAIDOS. 1996
Obras completas de Freud. Amorrortu ediciones.                                   
                                  Dr. Leandro Lazovic
                                                                           Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina
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